In Memoriam. Franco Zeffirelli (1923-2019)

Tal vez sea una afirmación apresurada, pero el cine de Franco Zeffirelli es la operística versión qualité de Luchino Visconti (por otra parte, uno de los dos amores de su vida; el otro fue María Callas). Este pecado le negó la mayor parte de las veces el favor de la crítica, sin embargo, sus películas gozaron del apoyo del público. Basta recordar los principales éxitos de una carrera extensa: Jesús de Nazareth (la contracara de
La última tentación de Cristo de Martin Scorsese, a la cual el director italiano se refirió despectivamente), Hermano sol, hermana luna, entre otros títulos de ribetes místicos, épicos y espectaculares. De la temprana pasión por Shakespeare, contagiada por su niñera inglesa, una de las mujeres que lo crió cuando murieron sus padres tempranamente, están los otros filmes que surgen como adaptaciones (Romeo y Julieta, Otello, La fierecilla domada, Hamlet) en un sentido más de ilustración que de reescritura cinematográfica. Luego, desarrollaría también una veta más intimista, si se quiere, con aristas autobiográficas (Té con Mussolini) o historias pequeñas adornadas de condimentos lacrimógenos (Camping, Campeón, Amor eterno), y, por supuesto, su amor por la ópera y el teatro fue uno de los ejes centrales de su obra (Tosca, La traviatta)

Franco Zefirelli nació en Florencia en 1923. Luego de una infancia complicada, inició de adolescente estudios universitarios que lo llevaron a obtener el título en Arquitectura. Comenzó en el terreno del cine como ayudante de Visconti, Antonioni, Rosellini y De Sica, pero su formación le brindó la oportunidad de trabajar también como escenógrafo, decorador y diseñador en varias ramas. Esto sería determinante para su obsesión por la fidelidad en términos de recreación histórica en sus películas, pero al mismo tiempo perjudicaría todo atisbo de libertad formal. Más cercano al conservadurismo enciclopédico, los años lo volvieron cada vez más retrógrado, al punto de apoyar abiertamente a tipos como Berlusconi, apoyar activamente al Vaticano y desestimar las luchas de los homosexuales (paradójicamente siendo él homosexual), criticando la palabra gay por considerarla payasesca. Tras una larga enfermedad, falleció en su casa. Quedan sus veinticinco largometrajes como legado de un artista incansable y polémico.

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