La última búsqueda, de Pepe Tobal (2018)

Orfandad por decreto.

Los minutos iniciales de La última búsqueda nos ponen en situación a partir de testimonios, sobre todo el de Cecilia Viberti, la protagonista. En noviembre de 1965, su padre piloteaba uno de los dos aviones de la Escuela Militar que se dirigían a EE.UU. con cadetes graduados. Uno de los dos no llegó. Las circunstancias de la desaparición continúan siendo un enigma que abarca desde explicaciones oficiales a versiones sobre negligencia, pasando por leyendas y relatos que quedarán en el acervo de la oralidad. Sin embargo, el dolor de los familiares es real y así se siente en sus palabras y en la persistente búsqueda. “Éramos ni”, dice Cecilia, «huérfanos por decreto de la Fuerza Aérea». De allí la necesidad de continuar indagando para obtener alguna certeza en medio de tantas expectativas encontradas e ilusiones permanentes.

La primera mitad del documental de Pepe Tobal se detiene fundamentalmente en los registros verbales. El seguimiento es un tanto recurrente en las formas: alternancia de voces con un piano de fondo e imágenes que ilustran antes que crear. Hay una férrea voluntad por no perder nunca la cordura expositiva ni desviarse del tono de respeto hacia la causa que siguen los familiares. Este carácter inofensivo deviene progresivamente en un camino monótono. No obstante, parece haber un leve quiebre en el momento en que Tobal elige puntualizar «la última búsqueda» que refiere el título, el momento en que la protagonista viaja a Costa Rica. Por un lado, se materializa la esperanza de hallar alguna novedad; por el otro, parece ser el eslabón que faltaba para poder «soltar» al padre luego de tanto sacrificio para que ambos descansen en paz. En este tramo, lamentablemente, vuelve a ser discutible la forma que el realizador utiliza para poner en escena ese momento, más cercana a las historias de programas televisivos que manipulan a los espectadores que del cine mismo.

Más allá de lo anterior, las buenas intenciones son visibles. Las palabras sobre fondo negro empleadas al final vinculan este hecho desgraciado con el ARA San Juan. Hay aquí una punta de ovillo sumamente interesante que podría dar origen a otra película, tal vez la que muchos hubieran querido ver.

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