CARRETERA PERDIDA (1996, David Lynch) Con Bill Pullman y Patricia Arquette.

1-

Hay un aspecto particularmente inquietante en las películas de Lynch y que confirma al mismo tiempo la importancia del MONTAJE como operatoria en el cine: las sinopsis de sus guiones son precisas y claras, contrariamente a los resultados de sus filmes. Este caso no es la excepción. Dice Lynch: “es la historia, o las historias, de un personaje atrapado en la sospecha de que su mujer lo engaña. La vida que llevan como pareja, propia de dos autistas, acrecentará esa fantasía a proporciones monstruosas, condenando a su protagonista a un laberinto de vidas en las que sus temores renacen una y otra vez.”

La sinopsis hecha por Lynch confirma los dos niveles de representación (el guión, racional y lineal, y el de la película, irracional y caótica)

“Ésta es la historia de un hombre que ha matado a su muer por infidelidad. En otro nivel es una representación de sus luchas internas, del mundo que crea para soportar el horrible crimen cometido”.

2-

Desde el comienzo se anticipa la oscuridad en la que nos vamos sumergiendo. EL DEMONIO DE LOS CELOS no tiene únicamente un sostén referencial verbal, sino formal: a través de las texturas, del sonido, del ritmo. Se trata de un ejercicio absoluto de cine.

La película se nos muestra a través de la lógica del protagonista. Muchos de los signos que Lynch introduce en sus películas (como buen surrealista) proceden incluso del azar; durante el rodaje la encargada de prensa leyó algo sobre FUGA PSICOGÉNICA, una experiencia que quienes la padecen, crean en su mente una identidad nueva, lo cambian todo y olvidan por completo su identidad pasada (cuestión que Lynch incorporó como idea).

3-

Son las ELIPSIS el recurso clave para despejar un desarrollo lineal como cualquier explicación; siempre hay un giro en el que la historia se ve afectada.

Ahora bien, existen vasos comunicantes. Los dos protagonistas (que son uno) tienen en común su afinidad a los sonidos, están enamorados de la misma mujer (en sus dos versiones) y ambos son tentados por el hombre misterioso que los incita a matar.

En Lynch, el tiempo ya no es una progresión lineal, sino una fragmentación hecha de proyecciones mentales sobre lo externo. Hay una pérdida total de referentes. Habitamos ya en el interior de una mente disociada. Lo imaginario y lo real se confunden. La voz de su conciencia celosa puede corporeizarse en una fiesta y decirle que está en su casa, y que le llame porque él le contestará: los personajes de su cabeza dominan por completo la pantalla de la realidad. Ya no hay diálogo posible, ni siquiera tensión, entre la proyección mental y la realidad.

4-

“Nunca describo la violencia de manera realista. La exagero un poco, no demasiado. La empujo hacia lo poético. Quiero que el público se impresione por el poder que emana de la lucha entre la vida y la muerte.” Poesía y exageración. Por otro lado, tanto o más que placer, el sexo para Lynch es potencia. Sus películas expresan la idea de una fuerza gigantesca que se desprende del contacto entre dos seres humanos atraídos mutuamente.

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